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Principios del mover de Dios

01 sep

INTRUDUCCIÓN: Quiero compartirles lo que Dios ha puesto en mi corazón y que por medio de varios mensajes anterior, mientras nos hablaba de varias cosas y ejemplos bíblicos, Dios nos ha llevado de la mano para que tengamos una MADUREZ en sus caminos. Llame a este mensaje: PRINCIPIOS DEL MOVER DE DIOS. En otras palabras: Principios para un Avivamiento.

En los Avivamientos de la Biblia y en la actualidad cuando Dios trae un Avivamiento a una Iglesia, una familia o en lo personal, se muestra el Mover de Dios. Yo creo que, dentro de la Salvación que Dios nos ha dado, dentro de la Santidad que debemos caminar día a día, debemos anhelar estar al menos una vez, en el centro de la Voluntad de Dios, como si fuera estar en el centro del Ojo de un Huracán. Muchos no saben lo que es estar allí. A mí me ha tocado estar al menos en 2 ocasiones en mi vida, donde puedo ver que el Espíritu Santo trae un avivamiento a mi corazón.

Ahora, ¿qué es un Avivamiento? Es dejarse usar por el Espíritu Santo de manera sobrenatural, extraordinario, llenarse del Espíritu Santo, como dice las Escrituras y encontrarse verdaderamente con aquello que Dios quiere que hagamos en lo personal, o como familia, como iglesia y porque no, como una nación entera. A eso se le llama Ministrar según los Dones del Espíritu Santo.

En la Biblia, notamos muchos avivamientos, por ejemplo, en el libro de Hechos vemos que los discípulos experimentaron la venida del Espíritu Santo a sus vidas y fueron llenos del Espíritu, recibieron dones y desde ese momento, el mover de Dios en sus vidas fue tan real y grande, que el mensaje del Evangelio se extendió por todo el continente de Asia y nacieron muchas iglesias. Había una entrega con amor y pasión por predicar el Evangelio y todos los discípulos del Señor vivieron un genuino amor como cuerpo de Cristo que es la iglesia. Tenían 5 características básicas que vemos de inmediato en la Palabra de Dios: Comunión, Adoración, Servicio, Discipulado y Evangelismo. Y por sobre todas las cosas tenían todo en común.

¿Cuántos quisieran un Avivamiento así? En la actualidad, aunque el Avivamiento es mal interpretado por muchas iglesias y cristianos, creemos que Avivamiento es ver a muchas gentes reunidas en un estadio y a predicadores sanando enfermos, haciendo milagros y viendo señales. Nada más lejos de la realidad es eso. Dios espera que su Iglesia tenga en lo personal e individual un avivamiento con Dios y junto con su familia, y las familias que integran la iglesia, es decir ustedes, tengamos una genuina, real y santa manera de vivir de tal forma que sus familiares, amigos y personas que los conocen, escuchen bien, sin necesidad de hablarles del Evangelio de forma verbal, ellos vean en nosotros un cambio radical y sobrenatural que solo Dios puede hacer y que deseen ese cambio también y ellos los sigan a ustedes y a mí para oír todo lo que deben hacer para ser una persona cambiada por Dios. ¿Cuántos anhelan un Avivamiento de esa forma?

Por favor vayan conmigo a 2 Crónicas 20:1-4, 14-15

Bien, préstenme su atención por favor. Aquí tenemos la historia de Josafat que era rey de Judá. Esta nación tenía enemigos que eran pueblos que se habían apartado de la Voluntad de Dios, como los que hemos leído en la Biblia y estos enemigos estaban haciendo alianzas para venir contra Josafat y destruir al pueblo para conquistarlos. Josafat se preocupa y tiene temor de estos enemigos. Entonces se humilla, pide consejo a Dios y hace una oración que involucra a todo el pueblo de Judá. No lo leímos, pero en esta oración dice que él le dice a Dios: Señor hemos sido fieles, tú eres más poderoso que nuestros enemigos, necesitamos una libración… y en medio de la oración se levanta un profeta y les dice: No tengan temor, porque la batalla no es de ustedes sino de Dios y él peleará por ustedes. ¡Esa es una palabra que alienta a Josafat! Él dice: Bien, gracias Señor.

Pero en el verso 16 dice Dios: Mañana descenderán contra el enemigo y se encontrarán con ellos. Es decir, Dios nos da una palabra de ánimo y de seguridad de que él está con nosotros, pero él quiere que hagamos algo. 4 Principios que se los compartiré esta mañana. 4 Principios del Mover de Dios para un Avivamiento ya sea personal, familia o como iglesia. ¿Cuántos quieren saber estos principios digan amen-amen?

Les daré estos 4 Principios que Dios quiere que hagamos antes de empezar a construir un Templo, antes de que se acabe el año, antes de que lleguen los días malos de falta de ánimo y Dios desea que nunca nos olvidemos de ellos.

¿Qué hizo Josafat en el verso 18?

  1. SE POSTRARON ROSTRO EN TIERRA. Josafat dijo al pueblo, después de oír al profeta: Dios nos ha dicho que él peleará por nosotros y que no es nuestra la batalla sino de él. ¿Cuántos creen que no es nuestra la batalla sino de Dios, digan Amén? (ustedes digan amen como lo hizo el pueblo). Bueno, pero mañana debemos ir a enfrentarlos y a encontrarnos con ellos. Esto es lo que atemoriza a muchos. Dios dice que él estará con nosotros pero debemos de enfrentar y de ir en FE a la batalla que ya está ganada.

 

Ejemplo: Es como si alguno de ustedes me dice que ore para que Dios le de un trabajo. Yo le digo: ¡Muy bien! Tenga la seguridad de que los días de oración, los días de Servicio de Adoración y en todas las reuniones que tengamos, estaremos orando por usted. Y usted se va a su casa sin hacer nada después. Es más, ni siquiera cree que encontrará trabajo. A los días, le llamo por teléfono y le pregunto: Hermano, ¿cómo le ha ido? ¿Cuántas solicitudes de empleo ha dejado en las empresas de la ciudad? Y usted me dice: Ninguno, estoy esperando que Dios me traiga hasta mi casa el empleo. Es más, la situación está difícil que no creo que me den empleo por ahora.

Un día, un joven de una iglesia que yo pastoreaba me dijo lo mismo: Pastor, no encuentro trabajo, ayúdeme a orar. Y a los días, le llamo para saber qué había hecho él por conseguir empleo. Y me dijo que nada, que ni siquiera había comprado el periódico para buscar empleo. Entonces le dije que así nunca encontraría trabajo. Le dije que viniera a mi oficina en el Templo, a las 6:30am para comprar varios periódicos y solicitudes de empleo. Luego de buscar y llenar las solicitudes, antes de ir a dejar a las empresas, deberíamos de orar a Dios e ir con FE en que él peleará por nosotros.

Así que, antes de ir a la batalla debemos hacer algo. Debemos de arreglar nuestra ropa, bañarnos en agua, abrir los ojos y mirar lo que Dios hará. Ustedes dirán: Pero ¿para qué, si no encuentro trabajo? Mejor ando en piyama y desarreglado, si me hablan me arreglo, si no, pues me quedo igual. Y Dios dice: Aunque es mía la batalla, tú tienes que hacer algo.

Así es el estilo de Dios. Porque Dios puede pasar por alto nuestro libre albedrío y decir: Bien, a un lado, que yo pelearé por ustedes y ustedes quédense en casa viendo televisión. Dios no actúa así. Él dice: Si voy a traer un Avivamiento a esta iglesia, los miembros debemos hacer algo. ¿Cuántos me siguen digan Amen-Amen?

Dios dice: El que trae el avivamiento soy yo, pero debes hacer algo para que eso pueda ser posible, debes mostrar interés, convicción y sobre todo FE. No podemos, como el ejemplo que puse hace unos momentos, no podemos actuar en la vida sin creer que Dios hará las cosas, cuando él ya las prometió y dijo que haría en tu vida un cambio radical o traerá una bendición especial o bien, simplemente prosperará todo lo que haces. Debemos de ir por la vida seguros de que lo que hacemos, ya Dios lo ganó y nos lo dará y caminar en FE como si ya fuéramos a recibir una herencia o un trabajo. La diferencia es que Dios dice: Tú le pones fecha. Dime cuándo harás algo para que empiece el Avivamiento. Es lo primero que hay que hacer. Es lo que enciende el Avivamiento en nuestras vidas. Y Dios les dice que mañana deben de ir con los enemigos y que los enfrenten.

Y Josafat les dice al pueblo: Muchachos, yo sé que Dios nos dará la victoria, pero debemos hacer algo antes. Dios no nos bendecirá si estamos en pecado. Dios no traerá a Hermosillo y a sus vidas, un avivamiento si nos presentamos mañana delante de él con pecado. Dios ha cumplido con sus promesas, pero nosotros también debemos humillarnos y reconocer que tenemos pecado. Y ese pecado, nos trae miedo y temor, porque sabemos que Dios no actuará hasta que nosotros lo hayamos quitado y es más, por eso andamos sin FE, sin creer que Dios peleará por nosotros. Cuando hay un Avivamiento, podemos decir que, de nuestro interior correrán ríos de agua viva, como lo dice el Evangelio. Pero ese mover de aguas por dentro, hará que toda la suciedad y mugre, llamada pecado, salga a la luz.

¿Qué sucede cuando oramos a Dios de esta forma? No es cómo nos dijeron: Mientras más oramos, más santos somos. Al revés, si nos dedicamos a orar y tan solo son 10 minutos que queremos estar en su presencia, vamos a tener problemas y distracciones. Porque cuando te encuentres con Él, el Señor va a mostrarte cosas que no sabías y que debemos cambiar o arreglar. Eso pasa siempre.

 

Ejemplo: Cuando nos preparamos para ir a una fiesta o reunión y nos arreglamos la ropa a media luz, es decir, no tenemos la luz suficiente para mirar toda nuestra ropa y cuando llegamos a la fiesta o reunión, nos damos cuenta que tenemos una mancha de pozole de la fiesta pasada. Pero, ¿cómo nos dimos cuenta? Cuando vinimos a la luz, porque a media luz o en la noche, no podemos ver las manchas.

Cuando más nos acercamos a la Luz de Dios, más nos damos cuenta que tenemos deudas con él que debemos quitar. Por eso miramos a David orando a Dios en la Biblia: “Señor, mira mi pecado que está delante de mí; son muchas mis rebeliones y mi maldad”. Porque eso es fruto de una comunión íntima con Dios.

Muchos pueden decir: Pero que hombre tan carnal, como tenía pecados. Pero al contrario, era un hombre espiritual, porque cuando oraba y se acercaba a la Luz de Dios, podía mirar su maldad y encontraba el origen de sus temores.

Y cuando Dios dice: Ya es hora de traer un Avivamiento a esta iglesia. El diablo dice: No pastor, ¿para qué quieres un avivamiento? Así está bien. Estamos a gusto, menos problemas y menos esfuerzo, la vida es tan agotadora, que meterlos a un avivamiento sería fatal para la iglesia. Pero Dios dice: Es la única forma en que sus vidas cambiarán. Es la única forma en que sus vidas serán agradables ante mí, si tan solo vienen a la Luz de mi presencia y buscan el Avivamiento. Eso les durará por mucho tiempo, porque estarán verdaderamente enamorados de mí. ¿Cuántos quieren estar enamorados del Señor, digan Amen-Amen?

Entonces Josafat les dijo: Hay que humillarnos delante de Dios y reconocer que tenemos pecado que nos impide vivir en el moer de Dios. Y se humillaron.

La posición de humillarse ante los reyes o ante Dios, era completamente rostro en tierra. Esa posición, para los que eran soldados, significaba una total rendición ante el rey. Era decir: No tengo más nada que hacer. No tengo fuerzas, no tengo ánimo de seguir adelante, no tengo nada que pueda hacer yo para seguir peleando. Me rindo a ti y has conmigo lo que quieras. Límpiame, purifícame.

Entonces en esa actitud, Dios traerá a nosotros su luz brillante y nos dirá qué cosas debemos cambiar. La Biblia dice:

“Si hubiera yo mirado la iniquidad, el Señor no me hubiera escuchado”. Eso lo dijo el Salmista David.

Otro verso: “El que aparta su oído para oír lo que Dios dice, su oración es abominable”.

“Cómo no quisieron oír, dice Zacarías, ellos clamarán y yo no escucharé”.

Y les leeré, el que yo considero, el versículo más triste de la Biblia. Lo leí una vez y dije: Señor es muy triste, no permitas que lo haga un día.

Está en Proverbios 1:28 y dice: “Entonces me llamarán y no responderé; me buscarán de mañana y no me hallarán”. Lo volvemos a leer todos juntos por favor.

Es lo más triste que encuentro en la Biblia. Porque es como un padre diciendo: Aunque mi hijo me venga a buscar, yo no abriré la puerta. Y me he preguntado varías veces: ¿Por qué Dios dice eso? Porque uno tiene que ver el contexto. Esta hablado a  aquellos que no quieren renunciar a la doble vida, al pecado.

Y Josafat sabía eso. Les dijo: muchachos, con eso no se juega. Hay una batalla por delante y si vamos en pecado, vamos a fracasar.

Josué, era un hombre de Dios que llevó a todo un pueblo a la batalla y derribó muros que eran indestructibles. Pero más adelante la Biblia dice que van a una pequeña ciudad y varios de sus soldados mueres y le hacen una emboscada. Y él no puede entender ¿por qué fracasa? Llega al campamento donde estaba el pueblo, hace una revisión y descubre que había pecado en su ejército.

Entonces, si viene el Avivamiento y vamos a la batalla así con nuestro pecado y no nos dejamos examinar por la Luz de Dios y que nos purifique y aun así vamos a pelear las batallas en nuestra vida o como iglesia, lo más posible es que vayamos a un suicidio espiritual en masa. Por eso, antes de ir a la batalla con los planes de la iglesia, debemos considerar este punto que Dios nos pide.

Yo quiero un avivamiento en mi vida y para esta iglesia. ¿Cuántos también quieren eso? Y Dios está hablando del tema de la Santidad. Y donde quiera que yo me pare en cualquier parte del mundo, ese será mi tema también. Aunque haya gente, en este punto que no esté de acuerdo y prefiera irse a una iglesia o lugar donde “si le permitan” vivir una doble vida, al cabo que Dios nos tendrá que perdonar. Eso no es Bíblico mis amados hermanos.

Si alguno de ustedes algún día ha anhelado tener un ministerio, o tener una unción de parte de Dios, o desea tener un Avivamiento como lo tienen algunos hermanos, no busquen esas cosas sin antes buscar la Santidad. Es la Santidad, lo que hace explotar un verdadero Avivamiento genuino y real. La Santidad, es la que trae la presencia de Dios a tu vida. La vida pura, la vida íntegra es lo que trae la presencia de Dios a tu vida. No es lo que hagas, sino lo que eres, lo que hará que Dios mire para venir a visitarte.

Quieres prosperidad en tu trabajo? Busca la santidad. Quieres bendición en el área familiar? Busca la santidad. No nos brinquemos la santidad. No digas: “Bueno, estoy en adulterio y al mismo tiempo le pido a Dios todos los días que bendiga mi vida y a los míos”. Dios no lo hará. Esa es una oración abominable, que sabiendo la verdad de cómo debe vivir y no lo hace, Dios no prosperará. ¿Cuántos dicen Amen?

Así que Josafat dice: Todo el mundo, postrados a tierra para humillarnos a Dios. Eso es lo que el pueblo hizo y eso es lo que nos hace falta a algunos, sino es que a todos, para que Dios traiga ese mover suyo a la tierra. Postrémonos literalmente en nuestras casas, humillémonos ante Dios en tierra. Y aunque tenemos la providencia de Dios ahora de no tener tierra como en los tiempos de Josafat, sino que tenemos piso y alfombras en nuestro hogar, aun así, a veces se nos hace difícil arrodillarnos o postrarnos ante Dios.

Ellos hicieron esto. Cuando se levantaron de allí, dijeron: Bueno, ya somos santos. Ahora vayamos a pelear. Y Josafat dijo: No, aun falta un principio más. Leamos 2 Crónicas 20:19.

Y aquí está el segundo principio:  

  1. SIN UNIDAD, AUNQUE HAYA MUCHA SANTIDAD, NO VEREMOS EL AVIVAMIENTO. Procuremos olvidar viejas rencillas. Usted dirá: Pero usted no sabe que allí se congrega ese desgraciado. Si, lo sé. Pero si no solucionamos el tema de la UNIDAD, no habrá Avivamiento.

 

Ejemplo: Tengo un amigo pastor, llamado Héctor Ahumada que vive en el Sur de Chihuahua. Él nació en un pueblo llamado Jiménez, Chihuahua. Él cuenta que un día, iba en su auto por el pueblo y en un momento de distracción, golpeó con su auto una bicicleta y el impacto fue muy fuerte. Se bajó del auto y miró la bicicleta rota y en el suelo vio a un anciano acostado completamente. El anciano se quejaba mucho del dolor. Y para hacer un poco más trágico este relato, les diré que el pastor vio a unos cuantos metros la pierna de este hombre separada de su cuerpo. El pastor de inmediato pensó en que lo meterían a la cárcel y que su ministerio y carrera profesional iba terminar. De inmediato la mente del pastor se bloqueó. Y al ver el anciano que no era ayudado por el pastor, intentó levantarse él solo como pudo. El pastor le rogaba diciendo que no se levantará porque iba a ser peor. El anciano mirando al pastor angustiado, le dijo: Páseme la pierna que está allá, porque es ortopédica, no se preocupe. Y se la colocó y salió caminando.

Ahora, el principio es este: Cuando Dios trae un Avivamiento a una iglesia o a una familia, no puede usar a miembros ortopédicos. Miembros que al primer choque o a la primera fricción se separan del cuerpo. Por eso es que siempre oirán decir de mí: Somos una familia en Cristo. Somos una Iglesia que pertenecemos a un cuerpo, que es el cuerpo de Cristo. Y esta preocupación mía por ustedes, es porque es un principio bíblico: Dios no bendice miembros ortopédicos.

Dios nos ve como un cuerpo. Y Dios trae su Avivamiento a un cuerpo. Y cuando Dios nos ve como un cuerpo separado, la pierna enojada, la mano triste, el ojo que “no comparte la visión de la iglesia” y el pie en otro lado que no debe de ir, Dios no bendice. Dios traerá a su cuerpo totalmente la bendición para que todos la disfrutemos. ¿Están de acuerdo conmigo digan Amen-Amen?

Y se me va a ir la vida diciendo esto. Se me va a ir el tiempo recordándoles siempre que Sin Santidad nadie verá al Señor y sin Unidad no hay Avivamiento. Cuando iniciamos esta iglesia mi esposa y yo, deseábamos tener una iglesia que viviera estos principios que estoy explicando. Sabíamos que tendríamos problemas y que trabajar con gente es difícil, pero aun así Dios nos envió. El punto es que si tenemos personas que recurrentemente están cayendo una y otra, y otra y muchas veces en el mismo pecado y comportándose como miembros ortopédicos, no tendremos el avivamiento que esperamos y que Hermosillo está esperando de una Iglesia que viva en Santidad y Unidad. Son pocas las Iglesias que tienen esos principios. Nosotros queremos ser una Iglesia que agrade al señor. ¿Cuántos dicen Amen-Amen?

Porque queremos que otras iglesias y personas vean lo que Dios puede hacer cuando nos humillamos por completo postrados ante el señor. Queremos que otros vean que en unidad abrasamos al hermano con cara de Buld Dog y a la hermana que parece que desayunó limón. Y dirán: Per cómo es que esa señora está en la puerta de la Iglesia recibiendo gente si no puede estar ni en la puerta del zoológico… pero allí vamos a estar todos en unidad. ¿Me siguen hasta aquí, digan Amen-Amen?

Entonces, luego que nos hemos humillado totalmente ante Dios y nos hemos unido como un cuerpo. Es decir, derribaron el pecado y combatieron la desunión.

Ejemplo: Hay un cantante español cristiano, llamado Luis Alfredo. Él canta canciones tipo de trova. Este cantante tiene una canción llamada: El ombligo. No me acuerdo cómo es la canción, pero la letra es más o menos así:

“Somos una iglesia muy unida,

Tenemos una misma visión.

Oh si, oh si, una misma visión.

Pero un día el pastor predicó en la iglesia,

Si Adán y Eva tenían ombligos o no tenían ombligos.

 

Hago una pausa, para lo que no sepan, el primer hombre y mujer llamados Adán y Eva fueron creados por Dios sin nacer como bebes. El ombligo es la señal del cordón umbilical que nos queda después de nacer. Entonces la pregunta es: ¿Tenían ombligo Adán y Eva? Algunos dicen que no y otros que sí. Yo creo que no, pero quizás Dios como un detalle decorativo les hizo el ombligo para que los niños no preguntaran ¿No? Pero ese no es el punto, sino a continuación, la canción sigue: 

 

Y nos dividimos. Se hizo la asamblea a favor del Ombligo,

Y la asamblea en contra del Ombligo en Adán y Eva.

Y dice el cantante: Me fui con los de a favor del Ombligo,

Porque yo creo que no eran defectuosos Adán y Eva.

Oh si, oh si, no eran defectuosos.

 

Pero un día en la congregación, el pastor a favor del Ombligo dijo:

¿Qué creen? El ombligo de Adán y Eva era para afuera o para dentro?

Y entonces se dividió la iglesia: Asamblea de Ombligo hacia afuera y

Asamblea de Ombligo hacia dentro.

 

Ustedes dirán: Qué tontería es eso. Pero no creerán, porque cuantas tonterías como esas hay divisiones en las iglesias. Divisiones que no permiten que el avivamiento llegue.

  1. EL TERCER PRINCIPIO ES CREER A LOS PROFETAS. Es decir, al varón que Dios ha levantado como pastor en este tiempo.

 

Después de que hubo unidad en el pueblo de Dios, Josafat dijo en el verso 20.

 

Josafat dijo: ¿Cuantos creen en Dios? Amén, dijeron todos. Cuantos creen en el hombre que Dios puso con la visión de Dios? Allí no hubo tantos “Amen” como ahora. Josafat dijo; Tenemos un problema. No solo es que debemos humillarnos y estar en unidad, sino que orar y creer en que Dios ha levantado a los hombres por pastores para guiar mi rebaño.

Porque es la manera en que Dios traerá avivamiento. No podemos decir: Bueno, no comparto las cosas que el pastor piensa, pero estoy asistiendo. Y Dios dice: Si no estás en la visión, haz lo posible por estar en la visión, porque esto no es una democracia, sino una Teocracia, es decir, Dios gobernando.

Qué es estar en la Visión? No es decir: Pastor, cuenta conmigo. Si no, decir: Cuenta conmigo en todo. En mi tiempo, oración, apoyo financiero, cuando se anuncie un evento seré el primero en estar allí con mi familia, dedicar y tomar con compromiso los planes de la iglesia. No sea que ese día en que yo no vaya, Dios traiga el avivamiento que estaba esperando. Porque yo sé que Dios ha puesto su visión en esta iglesia y en el hombre de Dios para guiarnos, si no, no estuviera aquí, y sé que sincronizarme con la visión de Dios, traerá un avivamiento a mi vida. ¿Cuántos dicen Amen-Amen?

  1. ALABEMOS A DIOS MIENTRAS VAMOS A LA BATALLA.

 

Esto era algo ilógico de hacer para un ejército que estaba acostumbrado a pelear con espada y en sus fuerzas. Pero Josafat dijo: Alabemos a Dios y entonemos un cántico. Leamos el versículo 21.

Cuando entonemos la frase que dice: “Glorificad a Jehová, su misericordia es para siempre”. Iremos marchando y el enemigo se matará entre sí. Esa era una locura hacerla. Imaginemos por un momento a un Jefe de Estado o a un General de Ejército decir eso ahora en las noticias. Es una locura dirían muchos.

Pero si Dios nos dice que vayamos cantando y mientras marchemos, el enemigo se confundirá y se matará entre sí, ¡Eso haremos! Porque es promesa del Señor. Aunque no quepa ninguna lógica.

Yo no sé cómo se canta la frase: ///Glorificad a Jehová, su misericordia es para siempre///

Pero la cantaremos ahora si Dios nos da ánimo.

Para tener un Avivamiento como Iglesia, necesitamos:

  1. Quitar el pecado en nuestras vidas.
  2. Quitar la desunión de nuestra iglesia.
  3. Unirnos en la visión con el siervo de Dios.
  4. Cantar alabanzas a Dios mientras marchamos.

 

Escrito y predicado por:

Pastor Miguel Ángel Tellaeche Bechelani,

Iglesia Bautista “La Casa de Dios”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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(Autor Dante Gebel – Linea Abierta Producciones)

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Publicado por en septiembre 1, 2010 en Principal

 

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