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Mensaje Dominical – “Esto También Pasará”.

03 jul

ESTO TAMBIÉN PASARÁ

INTRODUCCIÓN: Quiero compartir un mensaje y se llama: “Esto también pasará”. Porque trata o está basado en una historia que aunque no está en la Biblia, me ha impresionado mucho y ha sido un poco mi filosofía de pensamiento y de vida desde que conocí la historia… y yo se las quiero regalar. Y es el que le da el título al mensaje: “Esto también pasará”. Es una historia de origen Africano donde había un monarca, un rey pomposo que se consideraba a si mismo ultra-mega-extra-archi-requeterecontra millonario y quería resumir en pocas palabras cual sería el significado de la sabiduría. Y convocando a un cónclave de sus sabios más importantes, les preguntó ¿qué frase resume la sabiduría del mundo? Tiene que haber una frase que encierre toda esta maquinaria del universo… en una frase. Una frase que a mí me ayude en mis tiempos de angustia y de tristeza. Quiero que ustedes piensen y cuando la tengan no me la digan sino quiero que la escriban en un papel diminuto. Los sabios no comprendían tal pedido de su rey y monarca, pero se pusieron a debatir cual sería la frase que resumiría la frase de todo el mundo. Y luego de unas 72 horas llegaron a una frase, a una conclusión y obviamente como el rey les había pedido, no se la dijeron sino que la anotaron en un diminuto papelito y tenía letras pequeñas. Luego lo doblaron y se lo trajeron al rey. El rey sin verlo, abrió su anillo que era hueco, su anillo de oro y lo metió dentro de su anillo y dijo: leeré este papel, solo cuando lo necesite en los momentos de mucha angustia porque creo que este papel resume la sabiduría de todo el mundo.

La historia narra que el rey después, se encuentra en una crisis porque un ejército enemigo hostil, ataca su ejército y sus tropas y son reducidos a casi nada. Todos sus mejores hombres mueren en la batalla y el castillo incendiado. Y el rey semidesnudo, logra escapar en la oscuridad de la noche. El rey va a un risco a quitarse la vida porque cree que es mejor quitarse la vida que ser humillado por el ejército enemigo. Y cuando se iba a tirar al risco, se acuerda del anillo y entonces lo abre y desenrosca el diminuto papel y lee la frase que sus sabios le dieron hace años atrás y decía: “Esto también pasará”. Esa frase lo alienta a continuar y dice: Es cierto, aunque ahora parezca oscuro y tenebroso lo que estoy pasando, “Esto también pasará”. Así que toma valor para esconderse en una cueva y espera el amanecer.

Al día siguiente uno de su ejército lo recata y le da nuevas ropas y el levantándose, vuelve a conquistar su reinado. Años después otra vez es un rey poderoso y súper millonario y ahora tiene un reino más grade que el anterior y en esta ocasión ya no está escapando semidesnudo, sino como un rey victorioso entra por la puerta principal del palacio y mientras entra por su corte, lo aplauden y hacen fiesta… y de pronto un viejo sabio que caminaba a lado del carruaje real le dice: Su majestad, perdone mi impertinencia, pero creo que usted en este momento también debería de abrir su anillo y leer el papel. Y el rey dice: No, ese papel me salvo en los momentos de angustia, me salvo la vida, pero ahora estoy en mi mejor momento. Y el sirviente le dijo: es que ese papel es para que lo lea en todos los momentos de su vida. Y el volvió a abrir el anillo y como un niño que descubre por primera vez un tesoro, lee en medio de los gritos y aplausos la frese: “Esto también pasará”.

- A eso me refiero y esto, por eso titulé este mensaje: “Esto también pasará”. Porque yo tengo una palabra para aquellos que tienen una tristeza profunda o alguna gran victoria del pasado, los amarró totalmente que no los deja vivir el presente. Les quiero hablar a los que tienen una angustia y no se explica porque la tienen. A los que están tristes. Me sorprende mucho que en las iglesias cristianas haya gente triste. Hay gente que vive en una tristeza profunda que dicen: “Tengo una angustia que me envuelve”. Una angustia que a veces el entorno no puede solucionar. Yo conozco gente que tiene una tendencia a ser depresiva, a ser negativa, a estar angustiada y entonces ellos pueden ir a Disney, pueden estar mirando un espectáculo grandioso, pueden tener todo lo que siempre deseados tener y estar deprimidos. Durante años viven pagando una hipoteca, una renta y buen día se compran la casa y dicen: “Ahora sí voy a ser feliz”. Pero al cabo de algunos días su angustia puede más y otra vez esta angustiada, porque la casa que compró no es del color que ella soñó o el soñó y entonces dicen: “Cuando cambie el color de la casa allí si sería feliz”. Y un día cambian el color de la casa y a los días le agarra la angustia otra vez, porque resulta que no era el color que la angustiaba sino su corazón que no estaba bien.

Y hoy quiero dar una palabra para aquellos que tienen una situación triste en su vida que no les permite recibir las bendiciones de Dios. Estuve estos días pasados predicando en algunas iglesias y cuando me tocaba predicar, le dije a un hermano: (Por lo general yo sé unos meses antes lo que predicaré, porque creo que el Espíritu Santo no necesita ser uno más que viene a improvisar, yo creo que si oramos con tiempo él nos dice que éste es el mensaje que tengo para ésta gente. Nos lo puede decir un mes antes o un año antes si oramos con anticipación)… y estaba en esta iglesia y no tenía la menor idea de qué predicaría. Y dije: “Cuando vea el ambiente, sabré qué puedo predicar”. Si veo que la gente grita, brinca, alaban, les daré algo de poder, algo que los eleve más. Si veo que están tristes, les daré un mensaje de aliento y miraré qué hacen… parecía sencilla mi forma de saber qué predicar. No suelo hacer eso, pero estaba antes de salir y mientras hacían las presentaciones de rigor, etc., etc… Miguel Ángel de la Iglesia Casa de Dios, casado con Yoseline… un hombre que ama mucho a su suegra, un hombre que tiene un amor tan grande que a veces la invita a comer… y decían esas cosas inverosímiles de mi… y cuando ya estaba por pasar, la gente empezó: “Un grito de guerra” y cantaban y no podían parar y la orquesta tocaba y dije: “Que publico tan alegre Señor…” y el Espíritu Santo me dijo: Háblales de la tristeza. Y dije: Este Diablo que se mete. Y el Señor me decía: Háblales de la tristeza, hay tristeza en sus corazones. Y yo los veía y estaban gritando, cantaban, transpiraban y les agarraba el movimiento. Sin embargo el Señor me decía: Háblales de la tristeza. Y empecé a decirles esta palabra: “Todo lo que esté ocurriendo, pasará aunque nos parezca algo tan grande… Aunque sea intermedio, que parece que Dios no habla, aun eso pasará”. Como el monarca que leía su anillo. Cuando tenemos la seguridad de que todo lo que hoy nos parece gigantesco, se nos hará pequeño mañana. Uno vive la vida de una manera diferente, por eso el Señor dice: “Tranquilo, porque para tu futuro, pensamientos de bien tengo y no de mal. Cuántos lo creen?

Ahora, cuando Dios dice: Yo tengo pensamientos de bien para ustedes. No es un deseo de Él. Sino que dice: “Yo conozco tu futuro y todo estará bien”. Les leeré unos episodios que me llamaron la atención, pero no los buscaremos, sino que yo se los resumiré.

David… un día estaba tan triste, tan angustiado el rey, que fue el primero que somatizó. Somatizar significa que uno a veces se preocupa tanto que se duele del cuerpo. Le ha sucedido esto? Le dolía la espalda y los huesos se le empezaron a envejecer. Osteoporosis. Esto significa que David se levantaba y decía: Ayyy, que dolor. Él, por haber pecado y haberlo ocultado, empezó a sentir dolor en sus huesos, como una humedad y había como una corrosión dentro de sus huesos. Y él dijo: “Mis huesos se están poniendo viejos a causa de mi pecado”. Y empezó a tener una angustia crónica. David fue el primero que habló de taquicardia. David dijo: se llenó de amargura mi alma y mi corazón siente punzadas. Literalmente el sentía punzadas en el corazón de la depresión que llegó a tener.

Jeremías, un día estaba tan triste que dijo: Para qué me metí a ser pastor de una iglesia? (Jeje)… quien me manda a mí a la Casa de Dios…? o que diga… a Israel -dijo Jeremías. Quien me diera a mí un albergue de caminantes? Yo dejaría mi pueblo y me dedicaría a eso. Jeremías dijo: Yo hubiera puesto un hotel. Hubiera ganado más si soy el gerente del Hilton, que ser pastor de una iglesia. Miren lo angustiado que estaba siendo el líder, un profeta.

Miqueas… una madrugada (como mucho de nosotros) se levanta sin poder dormir. Esta triste y angustiado Miqueas y entonces toma un papel y anota lo siguiente: (que luego quedaría registrado en la Biblia) No creas en amigo… (No sé qué habrá pasado, un amigo le habrá defraudado…) y luego dice: No confíes en príncipe… y mira a la señora que está a lado y dice: ni de la que duerme a tu lado. (Pobre gorda que estaba durmiendo a lado de él…) Cuídate, no abras tu boca.

Gente que por una angustia empezó a sentir una tristeza tan grande que empezaron a encerrarse en sí mismos y a no confiar en nadie. “A quién quiero engañar si nadie me quiere”. “Nadie quiere que me vaya bien”. “Estoy solo en este mundo”.

No solo un fracaso nos hace angustiarnos, sino un gran éxito. Elias se para y desafía a los Baales y se siente un Titán y dice: Soy el hombre de Dios. Pero luego escucha una sola crítica, (oigan lo que les digo) una sola crítica de alguien que dice: no descansaré hasta que le corte la cabeza a este hombre. Obviamente no es una crítica para leerla por Internet. Pero oye la crítica de una tal Jezabel y él se deprime tanto después de la victoria que tenía y dice: mejor quítame la vida Jehová, porque soy igual que mi papá, no soy otra cosa que lo mismo que mis padres, son un fraude, yo traigo el fracaso corriendo por mis venas. “A quién les hare creer que soy una persona de Dios…” Eso lo dijo Elías.

Jonás… es escupido, vomitado por la ballena o el gran pez, luego de pasar por la universidad del pez, es escupido en la orilla y luego de ser escupido allí y ver la gloria de Dios que no murió, sino que Dios lo llevó al sitio donde el nunca debió haberse negado a ir, Jonás escribe y dice: te ruego Señor que me quites la vida, porque al fin y al cabo no sé para qué vivo.

Salomón… Salomón es el más entendible, porque digo, por la cantidad de suegras que tenía… merecía estar angustiado al borde del suicidio. Tenía mucha esposas y todas con mamá… ¡¡imagínense!! Cuando las 1000 esposas decían: Mamá viene a casa… ohh Señor… que plaga!!! Y cuando Salomón dice: aborrecí tanto la vida que todo me era fastidioso.

Lo que les digo con esto es que, cuando uno se angustia o se deprime, no es algo que nos pasa a nosotros porque somos carnales… o porque somos poco espirituales… hombres de Dios… mujeres de Dios llegaron un momento a una angustia y dijeron: No sé para qué estoy viviendo. No sé qué funciona mal. Siento una angustia constante.

Los domingos por la tarde, dicen los sociólogos que es el día de más alto índice de suicidio en el mundo. Domingo por la tarde cuando anochece… la razón no es porque perdemos al Fútbol. La razón no es porque como USA perdió contra México… J la razón no es por eso… la razón puntual no es por un Futbol o por el domingo… la razón es por la cercanía del lunes. La gente tiene temor de vivir en la misma angustia, el mismo jefe, el mismo trabajo o la misma falta de trabajo, los mismos estudios, enfrentar los mismos temores y entonces la angustia se impregna en nuestra vida.

Y yo quiero decirles rápido, por lo menos tres cosas que el Señor me ha dado para que esa angustia sea arrancada. La misma que me dio Dios cuando me dijo: Arráncales la tristeza en mi nombre, yo haré que el lamento será cambiado por alegría. Cuantos lo creen? Digan amén-amén

1. El primer paso es que Tenemos que identificar que es el tumor oculto que nos pone tristes.

Nadie dice. Bueno, es que yo soy triste así porque mi mama era triste y mi abuela era triste. No! tú puedes heredar la cintura de pollo de tu abuela, pero no heredarás necesariamente la tristeza de tu abuela. Hay gente que dice. Es que yo soy así porque así soy y no cambiaré. No! hay que identificar cual es el tumor que se instaló sin que te dieras cuenta. Esto es como cuando… alguien tiene cáncer. Los médicos dicen: hay que ver donde este cáncer se está generando. Pueden ser en muchos lados. Y la tristeza es solamente el efecto colateral de un tumor oculto. David tenía tristeza porque había pecado contra Jehová. Salomón tenía tristeza porque había desobedecido a Dios. Miqueas escribe esto porque se había enojado con la justicia divina de Dios.

Hay un momento en nuestras vidas en que la tristeza se nos hace crónica porque no desviamos unos milímetros de lo que Dios tenía para nosotros. A veces la tristeza es simplemente el resultado de vivir atado a pornografía crónicamente, cada dos por tres. A veces hablo con jóvenes que dicen: Yo tengo una tristeza que no puedo quitarme de encima. Y yo no digo: ¡Espíritu de tristeza sal de él! Yo le digo: qué es lo que te lo produce? Investiguemos como está tu vida en lo secreto, cuando nadie te ve. Y me dicen: sabe, en secreto yo estoy atado en pornografía cuando nadie me ve… luego que me va muy bien o cuando estoy triste yo me encierro en mi habitación y frente a internet me pongo a mirar esa basura virtual y luego me arrepiento, pido perdón pero me queda una angustia acá. Y entonces ya estoy más cerca, avanzamos más casilleros, porque ya no atacamos la tristeza, sino lo que lo causa. Hay algo que está contristando el Espíritu de modo que sientes punzadas en el corazón.

La Biblia dice literalmente: vuestros pecados han hecho división entre Dios y ustedes. Han hecho ocultar de ustedes el rostro de Dios. Eso lo dice en Isaías. Y Timoteo dice: los pecado de algunos se hacen presentes antes de que ellos vienen a juicio, pero a otros seles descubren después. El problema no es cuando se descubre el pecado o temor oculto, sino la tristeza que eso causa.

Hace unos meses les dije a un grupo de líderes. Muchachos, el diablo, el enemigo, no festeja cuando logra sentarte frente a la pornografía. El enemigo no festeja! No es su estocada final. No dice: Yes, lo hice! Cuando hace que un hombre casado codicie el cuerpo de otra mujer… esa no es la victoria. El no festeja cuando logra que tú mientas ante tus padres o maestros o que vivas con una persona que no agrada a Dios. Esa no es la victoria del diablo. La victoria del diablo es que por causa de eso Tú dejas de acercarte a Dios por tu tristeza y angustia… allí es cuando el diablo dice: misión completada. Cuando dices: soy muy basura para orar. Me siento muy mugriento, muy sucio para presentarme delante de Dios. Allí es el Génesis de tu angustia. Allí comienza tu tristeza. Porque el diablo dice: Yo en tú lugar ni me presentaría a orar… yo en tu lugar con esa vida… con lo que pensaste anoche… no me presentaría en la presencia de Dios. Y sin querer dialogamos con el enemigo… le decimos: En serio Sata? (confianzudos) sii, te lo digo de onda. No como diablo, sino como compadre: No lo hagas, no lo hagas porque si vas delante de Dios, lo ofenderás. Y ese tumor empieza a arraigarse… empezó como un huevo de serpientes y ahora se ramifica.

Por eso yo digo que para que la angustia se vaya hay que ser brutalmente honestos y decir, qué es lo que me causo tristeza? qué es aquello lo que yo permití en mi mente entrara? No es solo un tema sexual, a veces son celos, envidias. Yo he tenido envidias. Yo he tenido celos. Yo me he enojado mis amados, mucho con situaciones que no me gustaron y el problema no es enojarse, el problema es pecar a causa de ese enojo. Y yo he pecado debo confesar a causa de ese enojo, porque permití que ese enojo anide en mi corazón y he tenido rencor con algunas personas y situaciones que me han hecho mucho daño. Y luego esa persona pide perdón delante de Dios y Dios lo perdona. Pero yo me he enojado tanto que me ha causado una angustia y debo confesar que en ocasiones le he dicho a mi esposa, hace unos años: Yosi, no sé porque no soy pleno, feliz y ella me decía: Pero tienes esto, la iglesia, yo te amo… mi mama no va a venir en muchos años… tienes todo….!!! Qué es lo que no te deja ser feliz? Y yo he tenido que ser honesto conmigo y decir: ahh, aquella envidia, aquel enojo es lo que me hizo que la angustia se instalara en mi corazón.

2. El segundo paso tiene que ver en reenfocarnos con lo que Dios nos llamó a hacer.

La Biblia dice que Elias estaba trabajando con un grupo de gente que cortaba árboles para hacer leña para sus necesidades. Y están hachando leña, los árboles y alguien esta con su hacha, dice la Biblia en el 2 de Reyes y hace así con el hacha y se queda con el mango y se le sale lo de arriba, se le sale el hierro. Y el hacha cae al rio y el obrero dice: Ahh, era prestada, me matará el que me la prestó. Y el profeta dice: Dónde, dónde, dónde se te cayó el hacha. Y él dice: aquí, pero es inútil el hacha no flota, ya se perdió. Y el profeta tira una rama y milagrosamente el hacha empieza a flotar.

El secreto es: Dónde ese te cayó el hacha? Es la única manera de recuperar la felicidad. Dónde perdiste tu llamamiento? Por eso digo… es bueno identificar cual es el tumor para ir a donde nos empezamos a desviar. Mis amados, conozco hasta predicadores que han perdido la Cruz en el camino mientras predicaban. Han perdido la visión por lo cual habían lo que ahora están haciendo. Hay un famoso predicador americano que quizás muchos no conocieron… por los 80’s. Él estaba construyendo una gran ciudad. Él tenía uno de los mejores estudios de TV y un día de mal manejo de finanzas, él fue llevado a la cárcel. Un predicador de lo más extraordinario de lo que jamás haya oído. Escritor de decenas de libros, todos unos éxitos. Y estando en la cárcel, él cuenta en su libro, luego de su arrepentimiento… él llama a su asistente y le dice: tráeme a un predicador, pero no de los que están en la TV. Busca un predicador que este en medio del campo, uno rural… necesito un predicador que predique el mensaje básico de la Cruz. Necesito oír ese mensaje otra vez. Su asistente le dice: pero tú eres un gran predicador… que estés en la cárcel no significa que lo olvidaste todo. Y él dice: No sé porque me olvide de la Cruz, me olvide por qué hacemos lo que hacemos… tráemelo, necesito oír el mensaje básico del evangelio, necesito volver a oír la Cruz.

De vez en cuando tenemos que recordar porque estamos aquí. No venimos a la iglesia porque es un lugar extraordinario o porque hay gente linda. O porque nos da glamour congregarnos aquí. Bueno… porque me gusta el predicador o la música… venimos porque hubo un sacrifico que alguien pago en la Cruz, Jesucristo el Hijo de Dios y estamos viendo la manera de cómo se lo agradecemos… vemos la manera de cómo le damos gracias por semejante sacrificio en la Cruz y nos arrepentimos de nuestros pecados… Cuantos lo creen?

En algún momento perdemos la Cruz, se nos va. Debo confesar que en algún momento la perdí y me da vergüenza y pudor decirlo… en algún momento yo cuando jovencito yo decía: Señor, llévame a las naciones… miraba a los predicadores y veía el glamour del ministerio y decía: Ahh, si yo pudiera predicar algún día a donde sea… pocos o muchos… yo iría hasta el fin del mundo y luego donde Dios quiera… Dios viene y toca lo que no es, para que sea… y las puertas se empiezan a abrir y Dios nos da la oportunidad de servirle. Hasta que un día, llorando iba a predicar porque no quería ir. Como me gustaría que se suspendiera… – dije. Por qué? Por razones obvias… me perdía aniversarios, cumpleaños, familia… no estaba allí para ir a todos lados porque de pronto el ministerio nos puede subyugar y en un momento me comporte desagradecido… y por qué me comporté así? Me agarró un demonio? Noooo… me olvidé de la Cruz, me olvide que Yo moría porque Dios me utilizara. Morimos porque Dios nos traiga a nuestro hijo al hogar y cuando lo tenemos, nos enojamos porque no limpia los platos. Morimos porque ese marido nos dé más tiempo y luego le hacemos la vida imposible porque está sentado en el sillón. Oramos: Señor, por favor dame una esposa y cuando la esposa llega estamos hartos de estar casados.

Nos olvidamos de aquello que algún día le pedimos. Decimos: Señor si tú me das dinero, yo sembraría en la obra… seré un diezmador fiel y mantendré misioneros y un día Dios nos bendice y nos prospera y adivinen qué? La memoria se nos vuelve a hacer frágil y decimos: voy a ver a quien le daré. Dios me tiene que hablar directamente si no, no doy. Y empezamos a negociar con aquel Dios que un día le pedíamos pan para comer. Algo nos hace cambiar en el camino. Somos de mente frágil. Un día vemos que cae maná del cielo y caemos de rodillas… y un día le decimos Moisés: Cambia el menú, que tal un Carl’s Jr., estoy harto del maná.

3. El tercer paso es que ni el pasado, ni los fracasos ni los éxitos pueden determinar lo que Dios tiene para ti. Yo quiero decirles a ustedes, a los que se han olvidado de la Cruz… a los que los gastos fijos les ha manejado la visión… a los que, como en ocasiones me han invitado a predicar y me han dicho: No hables de santidad, habla de dinero porque tengo que levantar fondos… no los juzgo… pero: Todos nosotros en algún momento debemos ser honestos y decir: Yo tengo que recordar ¿por qué estoy aquí? Tengo que recordar ¿por qué Dios me salvo? Tengo que ser aquel niño que dejé ser y con corazón de niño volver a confiar en Dios.

Es que si yo no me ocupo me moriré de hambre – decimos. Dios dice: Soy el mismo Dios que te saco de donde estabas para darte bendición. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Amen.

Bendiciones!

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Miguel Ángel Tellaeche Bechelani.
Iglesia Bautista La Casa de Dios.
Hermosillo, Sonora, Mex.
Cel. (662) 146-3108
E-mail: miguel.tellaeche
Web. http://iglesiabautistalacasadedios.wordpress.com
Síguenos: http://twitter.com/LaCasadeDiosH
http://twitter.com/matellaeche

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