| SIEMPRE PUEDES ORAR
Lectura: Hechos 12:1-16. "Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH" Salmo 118:5 La joven mamá llamó a la misionera: "¡Venga pronto! Mi bebé se va a morir". Gale Fields estaba en Irian Jaya ayudando a su esposo a traducir la Biblia al oriya, el idioma de una de las tribus. Además, cuando podían, también brindaban ayuda médica. Gale miró a la niña afectada por la malaria y se dio cuenta de que no tenía medicina adecuada para ayudarla. "Lo siento -le dijo a la madre-, no tengo ningún medicamento para bebés tan pequeños". Gale hizo una pausa y luego agregó: "Pero puedo orar por ella". "Si, cualquier cosa que ayude a mi bebé", contestó la madre. Gale oró por la niñita y después se fue a su casa sintiéndose inútil. Al rato, volvió a escuchar que la madre la llamaba: "Gale, ven rápido a ver a mi bebé". Esperando lo peor, Gale fue adonde estaban. Sin embargo, esa vez notó una mejoría. La peligrosa fiebre había desaparecido. Posteriormente, Gale dijo: "No es de extrañar que los oriyas creyentes en Cristo hayan aprendido a orar. Ellos saben que Dios contesta". Los primeros cristianos oraron para que Pedro saliera de la cárcel, y después se quedaron "atónitos" cuando Dios les contestó (Hechos 12:16). Nosotros también reaccionamos de esa manera, pero no deberíamos sorprendernos cuando el Señor contesta nuestras oraciones. Recuerda, Su poder es grande y Sus recursos interminables". Reflexión: La posición más poderosa en la tierra es estar de rodillas delante del Señor del universo. LA BIBLIA EN UN AÑO: Números 1-3. Marcos 3.
Miguel Ángel Tellaeche Bechelani. Hermosillo, Sonora, Mex. |


