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Nuestro Pan Diario: ¿Qué sucede cuando un cristiano peca? – Miércoles 23 de Mayo 2012.

23 may

:::: ¿Qué sucede cuando un cristiano peca? Si no podemos perder nuestra salvación, ¿quiere decir que no perdemos nada cuando pecamos? ::::

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia. Por tu abundante compasión, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Salmo 51:1, 2

En el Salmo 51, encontramos la historia del pecado del rey David. Él cometió un horrible, odioso y perjudicial pecado, a pesar de ser hijo de Dios. Yo espero encontrarme con David en el cielo. Él fue un hombre conforme al corazón de Dios a pesar de haber cometido un pecado tan abominable, terrible y despreciable.

Lo que nosotros vemos es esto: Si un cristiano está atado al pecado, está atado al sufrimiento. No perderá su salvación, pero el sufrimiento viene tras el pecado como la noche viene tras el día.

Primero consideremos las consecuencias del pecado en la vida de un cristiano, y luego pensemos sobre la limpieza del mismo.
Recuerde que el Salmo 51 fue escrito por David después de haber vuelto su
corazón a Dios. Él recuerda las consecuencias de su pecado y escribe su historia, un registro para que leamos y aprendamos. Usted puede buscar una Biblia y tenerla abierta en el Salmo 51 a medida que continuamos.

Las consecuencias del pecado en la vida de un cristiano

1. El pecado ensucia el alma.
Aquí David está orando: "Oh Dios, lávame; Oh Dios, límpiame". Pero él es un rey que viste túnicas reales, duerme en cama de seda, se baña en tina de mármol con jabón perfumado, pero aún así se siente mugriento, sucio.
¿Sabía que si usted es hijo de Dios y peca, se sentirá espiritualmente sucio? Y si no se siente sucio cuando peca, necesita preguntarse si ha llegado a ser salvo. Ningún cerdo ha dicho alguna vez: "Me siento afligido porque estoy sucio". El hijo de Dios se da cuenta de que está sucio cuando peca.

2. El pecado domina la mente
En el versículo 3, David dice: "Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí". Piense en la expresión: "Y mi pecado está siempre delante de mí". Día y noche, noche y día, lo que David había hecho se había grabado de tal manera en su conciencia, retumbaba tanto en su espíritu que todo el tiempo estaba consciente de ello.

Una prueba para saber si usted es salvo no es ver si puede pecar, sino ver si puede pecar y simplemente ignorarlo, olvidarlo. Si usted es hijo de Dios, el Espíritu Santo no le permitirá ignorarlo ni olvidarlo. El Espíritu Santo pondrá su dedo en la llaga y hará presión. David dijo: "Mi pecado está siempre delante de mí". El pecado cometido dominaba su mente. Eso no significa que conscientemente él estuviera pensando en el pecado todo el día.

Si usted sencillamente puede pecar y olvidarlo, necesita preguntarse: "¿En realidad he sido salvo?". Hay dos tipos de heridas que pueden llegar al alma humana, a la psiquis humana: una es la culpa y otra la tristeza. La tristeza es una herida limpia; dele tiempo y sanará, pero la culpa es una herida sucia. Simplemente se infecta y sigue así sin detenerse hasta que sea limpiada.
Por eso David ora: "Oh Dios, mi alma se siente sucia, mi mente está dominada por lo que he hecho".

3. El pecado deshonra al Señor
En el versículo 4, David le dice a Dios: "Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo ante tus ojos. Seas tú reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio". Piense sobre la primera parte del versículo donde él dice: "Contra ti, contra ti solo he pecado". Pero, ¿contra quién pecó David?

Al pensar en eso, usted podría decir: "Al cometer adulterio David pecó contra su propio cuerpo. Obviamente también pecó contra su familia. Y no sólo pecó contra su cuerpo y contra su familia; pecó contra la nación de Israel". Ninguno de estos pecados se menciona. Él vio el pecado como lo que realmente es, ¡una afrenta contra el Omnipotente Dios!

Un hombre no salvo a veces se siente mal por lo que el pecado le hace. Un hombre que es salvo se siente mal por lo que su pecado le hace a Dios. Esa es la diferencia.

¿Qué es lo que asusta a un esclavo cuando desobedece? El látigo. Pero cuando un hijo desobedece, es lastimado por el desagrado que le causa a su padre. Cuando usted ama a Dios, puede saber que es salvo cuando es el pecado, y no el castigo, lo que carga en su conciencia. David posiblemente pensó: "Mi pecado no sólo ha ensuciado mi alma, no sólo ha
dominado mi mente, ¡ha deshonrado a mi Dios! Dios, he pecado contra ti".

4. El pecado deprime el corazón
En el versículo 8 de este salmo, David habla sobre las consecuencias de su pecado:"Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán estos huesos que has quebrantado". Está deprimido. No tiene alegría, no tiene gozo. ¡Parecía emocionante mientras lo hacía, mientras estaba cometiendo el pecado! Pero la Biblia dice: "Sabroso es al hombre el pan mal adquirido; pero cuando haya llenado su boca, se convertirá en cascajo" (Proverbios 20:17). David había perdido su gozo. Mire el versículo 12: "Devuélveme el gozo de tu salvación…". No dice: "Señor, restaura mi salvación", porque la tenía. Pero había perdido el gozo de tenerla.

La persona más miserable sobre la tierra no es la que está perdida, sino la que es salva pero no tiene comunión con Dios. Sólo una cosa le puede quitar el gozo de su corazón; no son dos, ni tres, ni cuatro; es sólo una, y esa es el pecado. Y sólo un tipo de pecado: el suyo. Cuando alguien peca contra usted, ese es el pecado de esa persona. Su reacción a lo que le hicieron a usted puede quitarle el gozo. Si usted me golpeara en la cara, eso no podría quitarme la alegría de mi corazón. Podría lastimarme y quitarme la felicidad, pero no podría quitarme el gozo.

Hay una diferencia entre felicidad y gozo. La felicidad depende de lo que pasa. Por eso la llamamos felicidad. Si lo que a usted le sucede es bueno, usted estará feliz. Si lo que le sucede es malo, no estará feliz. A veces nos pasan cosas malas; no podemos esperar estar contentos todo el tiempo.

El gozo del Señor es constante, y es nuestra fortaleza. La felicidad es como un termómetro que registra las circunstancias. El gozo es como un termostato que controla las circunstancias.

5. El pecado enferma el cuerpo
El pecado, sin arrepentimiento, puede hacer que su cuerpo realmente se enferme. Vea de nuevo el versículo 8: "Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán estos huesos que has quebrantado". Recuerde que esto es poesía. David no tiene una fractura, pero habla de huesos rotos. Está usando una figura literaria. Hoy nosotros hacemos lo mismo. Alguna vez usted ha dicho: "me aplastó". Bien, ¿qué quiere decir? No significa que alguien lo puso en un compresor de basura, sino que fue estrujado, que se ejerció presión sobre usted. Y David está diciendo algo como:"Dios, me estás oprimiendo. Hazme oír gozo y alegría para que los huesos que has roto se puedan regocijar".

¿Por cuánto tiempo puede alguien soportar esa presión en su vida sin que su cuerpo se afecte? En Proverbios 17:22, la Biblia dice: "El corazón alegre mejora la salud, pero un espíritu abatido seca los huesos" . Así como el gozo es medicinal, el abatimiento es venenoso.

6. El pecado estropea el espíritu
Ciertamente el pecado degenera el espíritu. David dice: "Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva un espíritu firme dentro de mí" (v. 10). El espíritu de David estaba amargado y estropeado.

Le voy a hacer una confesión: Si yo tuviera que elegir un compañero para realizar algún trabajo durante el día, preferiría estar con un pecador que no ha sido salvo que con un salvo sin comunión con Dios. Las personas salvas, que no tienen comunión con Dios, son irritables, abusivas y difíciles de tratar. Algunas de las personas más irritables que usted haya conocido en la vida son cristianos sin comunión espiritual. Tienen un espíritu amargado y nada les agrada.

En toda iglesia hay suficientes personas y cosas para criticar. Si usted se enfoca en eso, simplemente mire a su alrededor. Cuando la gente está reincidiendo en pecado, deja de poner su mirada en el Señor y empieza a ponerla en los errores de aquellos por quienes Jesús murió.

7. El pecado destruye el testimonio
Aquí tenemos a David, un hombre conforme al corazón de Dios que amaba a
Dios, pero cometió un horrible pecado. El pecado no sólo degenera el espíritu, sino que destruye el testimonio. Esta es una de las peores cosas que pueden ocurrir en la vida de un hijo de Dios por causa del pecado. Observe el Salmo 51:14: "Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, y con regocijo cantará mi lengua tu justicia".

¿Sabe usted por qué la gente no canta en el servicio de alabanza? Porque no está llena del Espíritu. Simplemente está llena de pecado. No tiene nada para cantar. Han perdido su canción porque han perdido su testimonio.

Mire el versículo 15: "Señor, abre mis labios, y proclamará mi boca tu alabanza". David no estaba alabando a Dios porque sus labios estaban sellados. Su pecado había destruido su testimonio y la alabanza se había secado. No estaba conduciendo almas a Cristo por lo que dice en los versículos 12, 13:"Devuélveme el gozo de tu salvación, y un espíritu generoso me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti". ¿Puede ver lo que pasó? No había alabanza, no había canción, ningún alma ganada. ¿Por qué? Se lo diré: porque el pecado había destruido su testimonio.

A veces en la iglesia usted verá personas que apenas se sientan con sus brazos cruzados. Parece que dijeran: "Bendíceme si puedes". ¿Y por qué no están alabando a Dios? ¿Por qué no están en comunión? ¿Por qué no están gozosos? ¿Por qué no pueden decir: "Gloria a Dios"? ¿Por qué no pueden alzar sus corazones a Jesús en alabanza? Porque algo anda mal por dentro.

:::: MAÑANA VEA: LA LIMPIEZA DEL PECADO EN LA VIDA DE UN CRISTIANO ::::

Bendiciones!

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Miguel Ángel Tellaeche Bechelani.
Iglesia Bautista La Casa de Dios.
Hermosillo, Sonora, Mex.
Cel. (662) 146-3108
E-mail: miguel.tellaeche
Web. https://iglesiabautistalacasadedios.wordpress.com
Síguenos: http://twitter.com/MiguelTellaeche

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